George Washington llevaba dentadura postiza

El gesto tenso del primer presidente norteamericano en el retrato que le inmortalizó en los billetes de 1 dólar tiene una explicación. Sus problemas dentales le causaron no pocos traumas.

 

George Washington por Gilbert StuartEl retratista Gilbert Stuart rellenó los labios del ilustre modelo con algodón para lograr un semblante más natural

A su regreso a América, en 1793, tras un exilio voluntario a Inglaterra durante la guerra de Independencia, el celebérrimo retratista Gilbert Stuart (Rhode Island, 1755 – Boston, 1828) se topa con un encargo muy especial. Es el elegido para realizar el primer retrato oficial del primer presidente de los Estados Unidos.
Para entonces, George Washington (Virginia, 1732-1799) ya había tomado parte activa en la revolución estadounidense, primero como delegado de Virginia en el primer congreso continental y, después, como comandante en jefe de las tropas coloniales. Había guiado al ejército a la victoria final de Yorktown, el 19 de octubre de 1781, y había inspirado la constitución republicana de 1787. Todo esto, sin embargo, bajo los efectos de insoportables dolores de muelas que le causaron al político no pocos sufrimientos y extracciones traumáticas durante toda su vida.
En el momento de posar para Stuart, el presidente tan solo conservaba el primer premolar inferior izquierdo. Así, para lograr un semblante más natural, el pintor optó por rellenarle los labios con algodón. El ilustre modelo debía morder con fuerza el material, de ahí la expresión algo forzada de su gesto en un retrato que ha pasado a la historia por ser el utilizado para los billetes de 1 dólar.
A falta de la existencia de antibióticos, los remedios para atajar enfermedades como la gripe, la viruela o la malaria durante el siglo XVIII pasaban por ser del todo nocivos para las dentaduras. Parece que George Washington no se libró de esta lacra y sufrió su primera pérdida dental a la temprana edad de 22 años. A partir de entonces, su vida personal quedó marcada por esta traumática cruz, como refleja en sus diarios: “Todavía indispuesto con un dolor de diente, y la encía hinchada e inflamada”, escribía el lunes 18 de enero de 1790.

John Greenwood, fundador de la odontología científica americana, creó cuatro sistemas dentales para el presidente

Su nueva función como jefe del Estado le obliga a cuidar su imagen pública. Por su boca pasan las manos de una decena de médicos y dentistas franceses e ingleses, pues en la naciente Norteamérica aún no se prodigan estos especialistas, hasta llegar a John Greenwood, hoy reconocido internacionalmente como fundador de la odontología científica americana, con posición de honor tras el padre de la odontología mundial, el francés Pierre Fouchard.
Greenwood llega a desarrollar hasta cuatro sistemas de dientes distintos para el presidente. Tallados en marfil de hipopótamo y elefante e incrustados en oro, para sujetar la parte superior contaban con unos aparatosos resortes que en más de una ocasión provocaron que la dentadura saliese disparada enérgicamente.

Dentadura postiza de George WashingtonLa correspondencia se hizo intensa entre el dentista y el general, que jamás pudo desplazarse a Nueva York donde el médico tenía su consulta. Los dientes de Washington viajaban de aquí para allá cada vez que necesitaban de algún ajuste. Incluso Geenwood llegó a enviar algunos instrumentos al presidente para que él mismo adaptara sus dentaduras.
Hoy, tres de estos aparatos pueden verse en el Museo de la Odontología, en la capital federal. El cuarto descansa en la mandíbula de George Washington.

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